sábado, 7 de septiembre de 2024

36 horas en Sarajevo y Bosnia Herzegovina

 


    Ahora que toda Europa parece devorada por hordas de turistas, e ideologías extremistas que ingenuamente creíamos superadas, vamos a narrar una corta pero interesante visita a una capital europea a la que aún le queda un punto de autenticidad y tolerancia: Sarajevo. 

    Lo primero que hay que decir es que Sarajevo no es precisamente una ciudad a la que sea fácil llegar desde España. No tiene un aeropuerto demasiado bien comunicado por lo que quizás una de las formas más "sencillas" de llegar sea en autobús desde Dubrovnik (a la que espero poder dedicar otro blog). Eso sí, hay que armarse de paciencia y no ser demasiado miedoso... y es que los autobuses de la antigua Yugoslavia, por lo que pudimos comprobar, son un auténtico desastre. Siempre van con retraso, hasta el límite de lo intolerable. Pero lo peor de todo es la naturalidad con la que ello se asume por los locales, como si fuera algo inevitable, como el mal tiempo o la futilidad de la vida. Vamos, que toca aguantarse... Con un billete comprado via la multinacional Flixbus, y con el que en teoría saldríamos de Dubrovnik a las cuatro de la tarde, iniciamos nuestro viaje hacia la Bosnia Herzegovina con casi hora y media de retraso. La teoría también decía que el viaje duraba seis horas. Sin embargo, nos pareció un tanto ridículo que la empresa de transportes ignore alegremente que hay que cruzar la frontera entre Croacia y Bosnia Herzegovina, que es además una frontera exterior de la Unión Europea y que ello conlleva el inevitable filtro de inmigración y el consabido sellado de pasaportes y visados de todos y cada uno de los pasajeros del autobús. Este insalvable retraso, junto con la parada para que los señores conductores cenaran, alargó nuestro viaje hasta el punto de llegar a Sarajevo al filo de la medianoche y de esta forma terminar en las garras de un taxista caradura que se aprovechó de nuestras prisas por llegar al alojamiento antes de que cerraran para meternos en forma de marcos bosnios ese, por decirlo finamente, voluminoso pescado de los mares del norte, en su versión femenina. Todo ello para poder por fin decir que, exhaustos y humillados, ya estábamos en Sarajevo.

    Esta ciudad, fundada en realidad por otomanos a mediados del siglo XV (por lo que casi podríamos decir que no es, al menos en su origen,  una ciudad"europea"), es la capital del estado "semi" independiente de Bosnia-Herzegovina. Digo "semi" independiente porque a raíz de los acuerdos de Dayton que dieron fin a la guerra de Bosnia, es en la práctica un protectorado de la Unión Europea. 

    Se trata de una ciudad pequeñita, de unos 270000 habitantes (550000 incluyendo el área metropolitana), rodeada de montañas, un hecho geográfico que explica muchas de la vicisitudes que esta ciudad sufrió durante el famoso asedio de Sarajevo en los años 90. 

Vista de Sarajevo desde el Bastión Amarillo (Žuta Tabija) 

    Personalmente, siempre quise ir a Sarajevo, por mi afición a la historia y por ser el lugar donde se produjo el famoso atentado que acabó con la vida del heredero del trono de Austria-Hungría y su esposa, y que los historiadores consideran el suceso, o la "chispa" que incendió Europa iniciando la Primera Guerra Mundial. Tal hecho ocurrió el 28 de junio de 1914 justo en el cruce entre el "Puente Latino" y una de las principales avenidas de la ciudad (Obala Kubina Bana), que se extiende a lo largo del río de atraviesa la ciudad, el Miljacka. El lugar hoy en día no dice mucho, salvo por una placa que así lo conmemora, y esa sensación fantasmagórica e intemporal de estar en aquel lugar que definió la historia reciente de Europa. 

En el extremo norte del puente Latino de Sarajevo, una placa conmemora la existencia de otra más antigua, que a su vez conmemoraba el atentado del 28 de junio de 1914, en el que el nacionalista serbio Gavrilo Princip asesinó al Archiduque de Austria y su esposa. 

    Pero Sarajevo tiene mucho más que este pequeño, aunque relevante, apunte histórico. Desde que llegamos tuve la sensación de estar en Estambul e incluso, en algunas zonas, en Marrakesch. Y es que esta ciudad tiene, como Berlín, dos centros, y además, dos almas. Al oeste se encuentra la zona "occidental", en la que dejó su imperial huella los años de dominación austro-húngara, desde 1878 hasta 1918, y que es perfectamente discernible por la arquitectura de los edificios y el diseño de las calles y los edificios. Y al este se sitúa el Sarajevo "oriental", donde se encuentran la mayoría de las mezquitas y edificios de la época otomana, y de visible y palmaria influencia islámica. De hecho, justo a mitad de camino de una de las principales vías urbanas del centro histórico, encontramos una línea ficticia que simboliza la unión en su disparidad de ambas culturas. 

     Sarajevo "meeting of cultures" en la calle Ferhadija 43, 
en pleno centro histórico de Sarajevo 

    Sarajevo es uno de los pocos lugares del mundo (que yo conozca) donde uno puede visitar, en un espacio que se puede recorrer en cinco minutos a pie, una catedral católica, una catedral ortodoxa, una mezquita y una sinagoga. Ejemplar muestra de co-existencia, ojalá también de convivencia, entre distintas creencias y culturas. 

En el sentido de las agujas del reloj: mezquita de Gazi Husrev-be, catedral católica del Sagrado Corazón, altar principal de la iglesia ortodoxa de la Natividad y sinagoga de Sarajevo.


    Mención especial merece la mezquita Gazi Husrev-beg, situada en el distrito de Baščaršija, fundada nada menos que en 1530 bajo el mandato de Suleimán el Grande, sultán de Estambul. Es la mezquita más grande de los Balcanes y su visita, así como de todo lo que la rodea, es obligada. Su interior impresiona, así como el patio y la entrada principal, con la obligada fuente para el aseo y las abluciones. A diferencia de las mezquitas de Marruecos e Israel, aquí sí se permite el paso de "infieles", aunque las chicas deben llevar el consabido pañuelo para cubrirse el pelo y los chicos tenemos que olvidarnos del pantalón corto.

    Dejándose llevar por los olores de las especias, el color de las tiendas y el sonido de las gentes de Sarajevo, o lo que es lo mismo, guiándose por la brújula de la intuición, uno llega como si allí hubiera sido colocada a propósito, al símbolo de Sarajevo, el Sebilj. Es esta una icónica fuente en forma de kiosco de madera, también construida en el periodo otomano para dar acceso a agua potable a los habitantes de la ciudad. Dice la leyenda que quien beba de sus aguas volverá a Sarajevo. Allí llenamos nuestras cantimploras, así que todo indica que tendremos ocasión del volver al lugar que inspiró estas líneas. 

Fuente Sebilj en el distrito oriental de Sarajevo (Baščaršija)


    Un lugar que nos impactó singularmente fue sin duda la visita al Ayuntamiento de Sarajevo (Vijećnica). El edificio tiene un significado especial porque era la biblioteca universitaria de la ciudad hasta el año 1992, en el que fue incendiado por milicias serbias durante el sitio de Sarajevo. Si todos los crímenes de guerra son repugnantes, prender fuego a propósito una biblioteca, donde se conserva la sabiduría y la cultura de generaciones, no deja de causar una sensación de profunda decepción con el genero humano. El edificio, totalmente reconstruido, es fastuoso y elegante, de puro estilo islámico occidental. Pero lo que más impresiona es la visita a las plantas inferiores, donde se documenta la historia reciente de Bosnia Herzegovina, incluyendo como no podía ser de otra manera, el incendio del edificio, la guerra y el asedio de la ciudad. Las distintas salas contienen documentos y material gráfico que dejan constancia del inmenso desgarro cultural y humano que causó el intento de genocidio que se perpetró en este rincón de Europa. De particular interés es la sala en la que un tribunal internacional juzgó y condenó a algunos de los principales responsables de la masacre. Por desgracia, la guerra de Bosnia y el sitio de Sarajevo se han convertido en atracciones turísticas de la ciudad, siendo varios los "museos" (Museo del Genocidio, Museo del Sitio, etc.) que se anuncian profusamente  por las calles más céntricas y que nos dio la impresión de que tratan más bien de "hacer caja" que de rendir homenaje. La visita al Ayuntamiento nos pareció una forma más auténtica y contenida de guardar testimonio de aquellos años, tanto para visitantes como para las próximas generaciones de este pueblo tan castigado por la historia. 

                                                                        Ayuntamiento de Sarajevo (Vijećnica)

    Finalizamos nuestra visita a la ciudad subiendo al Bastión Amarillo, un bonito mirador equipado con un chiringuito (abstemio), que domina la ciudad y desde donde es muy popular ver la puesta de sol. Allí arriba, junto con numerosos turistas, familias, parejas de enamorados y jovencitas instagramers con y sin velo haciéndose selfies, es posible hacerse una excelente idea de la ciudad, situada en un valle en forma de U entre colinas verdes. Es entonces cuando se comprende el suplicio que sufrió está ciudad entre 1992 y 1996, rodeada de baterías de artillería y francotiradores. Durante la fuerte ascensión, se camina alrededor de uno de los numerosos cementerios musulmanes de la ciudad, y también a través de algunas calles donde aún se perciben las huellas de la guerra. 

Panorámica desde el Bastón Amarillo de Sarajevo. Cementerio musulmán de Sarajevo. Viviendas golpeadas durante la guerra de Bosnia en los años 90. 

        Tras 36 horas y dos noches en Sarajevo, nuestra siguiente parada era la capital de la Herzegovina: Mostar. El medio de transporte fue de nuevo uno de esos terroríficos autobuses de línea, que parten y llegan siempre con retraso, pilotado por un "avezado" conductor que no tiene problema en consultar su móvil o se come un sandwich al tiempo que conduce (esto es totalmente cierto). 

    Mostar es mucho más que el famoso puente sobre el río Neretva (Stari Most) que fue volado durante la guerra y que es, con todo el merecimiento, patrimonio protegido de la UNESCO. La ciudad tiene un precioso centro histórico, también de época otomana, con calles empedradas y bonitos miradores desde los que apreciar el puente desde distintas perspectivas. Sin duda el lugar adecuado para todos los fotógrafos de gatillo fácil. También pueden visitarse bonitas mezquitas, como la de Karadoz Beg

                                                        Mezquita de Karadoz Beg, en el centro de Mostar. 

Coincidía que nuestro apartamento se encontraba muy cerca de la Plaza de España de Mostar. Han leído bien, existe una plaza en Mostar con el nombre de nuestro país, y que además tiene un monumento dedicado a los soldados españoles que, como cascos azules, fallecieron durante los enfrentamientos entre las comunidades croata y musulmana en esta ciudad. También en la misma plaza puede verse el llamado edificio de los francotiradores, que se conserva tal como quedó tras el conflicto. 

Edificio de los francotiradores y monumento conmemorativo a soldados españoles, 
en la Plaza de España de Mostar.

    El antiguo puente de Mostar, así como sus alrededores, es en verdad digno de ver. Con una impresionante altura, aparenta tener las proporciones perfectas para cubrir la considerable distancia que separa ambos sectores de la ciudad. Es habitual ver saltadores lanzándose hacia el río desde lo alto del puente, todo para mayor disfrute de los, aquí sí, innumerables turistas que llenan todo el centro histórico. A pesar de ello, la ciudad es romántica y agradable, y no transmite, a diferencia de Sarajevo, esa sensación agridulce de haber sido también el escenario reciente de un conflicto sangriento, y todo ello a pesar de las innumerables huellas que aún pueden percibirse en muchos rincones de la ciudad. 

                    Imagen del puente viejo de Mostar (Stari Most), desde uno de los miradores del casco antiguo.  

    Y antes de acabar este blog, algunos apuntes no turísticos: Bosnia Herzegovina todavía sufre las consecuencias económicas y culturales de una guerra tan reciente. Una guerra que fue en muchos aspectos fraticida, un conflicto entre iguales. Y es que si una cosa nos quedó clara en aquellas 36 horas es que a pesar de las diferencias étnicas y religiosas, los pobladores de este fascinante país son en realidad un único grupo humano, que habla el mismo idioma (el serbo-croata), con los mismos rasgos físicos y faciales (eslavos), que consume los mismos productos (el burek, el Ćevapi, los pastelitos de baklava, etc.) y que disfruta, como todos los pueblos de la tierra de las mismas aficiones (el fútbol, los festivales de rock, etc.). La historia reciente de la antigua Yugoslavia no es más que otro ejemplo de todos los conflictos que se generan de forma artificial, promovidos por élites fanáticas e interesadas, y alimentados por la incultura y la ignorancia. Hace poco más de 100 años que Gavrilo Princip demostró lo fácil que resulta incendiar un polvorín humano, y que el odio, cuando se desata, es como el torrente de una presa de aguas apacibles que un desaprensivo vuela por los aires: arrasa con todo y resulta imposible detener.


domingo, 7 de enero de 2024

Guía oficiosa de Florencia (y Pisa)

 Guía oficiosa de Florencia (y Pisa)


    Siempre he dicho que la vida del turista es dura. Todo el día de aquí para allá con el afán impenitente de verlo todo. Todo el tiempo con la presión de la guía bajo el brazo, y el ansia de hacerse la foto obligada en el sitio obligado. Y esa sensación de estar en un pompa de jabón a punto de explotar en mitad de un escenario, soplada, manipulada y sin embargo ignorada, como tantas otras burbujitas indistinguibles y viajeras. 

    Si hay un lugar donde la maldición del turista se cumple a la perfección ese es Florencia. Bien sea dicho que es una de las ciudades más hermosas de Europa y del mundo. Quizás no tanto como Venecia o Río de Janeiro, pero sin duda bien merece el esfuerzo de pasar en ella unos días. Y sí, hay que estar en buena forma física y mental para conocerla en profundidad. Forma física que necesitaréis para subir los más de 460 escalones para acceder a la cúpula de Bruneleschi o los más de 400 para retorceros y cruzaros con centenares de otros visitantes en el estrecho e internacional kamasutra de la ascensión al Campanile (no olvidéis dejar las mochilas en el guardarropa porque no os dejarán, con toda razón, subir). Y de buena forma mental para no sucumbir al misterioso (pero real), síndrome de Stendhal,  porque tal es la cantidad de arte y belleza que esta ciudad contiene que sólo los espíritus más entrenados pueden llegar a digerir al menos una parte. Y es que pocos lugares habrá que representen mejor al espíritu humano (o al menos al espíritu occidental) que Florencia.


A algunos podrá sorprender pero hay que reconocer que este complejo urbano no es otra cosa que un "éxito" del capitalismo histórico (que no un "éxito histórico del capitalismo" - el orden de las palabras importa). Y es que en esta ciudad del tamaño de Sevilla, fundada a orillas del Arno por Julio César unos pocas décadas antes de nuestra era, ha habido siempre dinero, mucho dinero. Seres humanos (no sólo los Médici) que pelearon, conspiraron, y amasaron una inmensa fortuna. Y que supieron cómo gastarla. En nuestro vacuo mundo contemporáneo un niñato rico por herencia o por accidente, pero insulso y paleto se gasta el dinero que le sobra en un iphone o en un Ferrari amarillo. En Florencia en cambio existían seres humanos que encargaban las puertas de bronce del acceso al Baptisterio a Ghiberti o una estatua del David a Miguel Ángel,  o una Alegoría de la Primavera a Botticelli o una María Magdalena a Donatello. Y además quisieron dejar con la boca abierta a toda la cristiandad encargando la cúpula más majestuosa jamás concebida (y construída) a Brunelleschi. Y todo que para que millones de burbujitas indistinguibles y viajeras observen y fotografíen todas estas maravilles siglos después, rindiendo tributo humano (y por supuesto económico) a ese impresionante legado. 


    A lo más importante de Florencia se puede acceder caminando, en distancias del orden de los 30 minutos, a ambos lados del río Arno. Visita obligada son por supuesto el complejo del Duomo,  que incluye, además de la catedral de Santa María del Fiore, el famoso Baptisterio de San Juan (edificio más antiguo que la propia catedral), el Campanile (i.e. Campanario) de Giotto, el acceso independiente a la impresionante cúpula (punto más alto de la ciudad antigua), la Cripta de Santa Reparata y el Museo (Museo dell'Opera del Duomo). Especialmente interesante es la cripta, donde se conservan los restos de la primera iglesia cristiana construida en la ciudad (anterior a la catedral) y que contiene unos bonitos mosaicos romanos, parcialmente cubiertos por suelo de terracota de factura paleocristiana. El Museo es también de visita obligada (recomiendo comprar con antelación el pase combinado que incluye las cinco atracciones mencionadas), porque, con muy buen criterio, conserva las copias originales de las obras más importantes de la Catedral y el Baptisterio, entre las que se encuentran las impactantes puertas de bronce que Ghiberti esculpió en el siglo XV para esta construcción, bautizadas más tarde por el propio Miguel Ángel, como las Puertas del Paraíso. 




   
Estas sean probablemente una de las obras que más nos impresionaron en toda Florencia, porque es una especie de obra de arte "fractal", es bonita si la miras de cerca y te entretienes en cada de una de sus deliciosas escenas bíblicas, y es bonita si la miras de lejos, quedándote con la boca abierta por tanto a cualquier distancia.

    En el mismo museo, que conserva además una conseguida reproducción de la primera fachada gótica de la catedral (la actual es bastante posterior, amigos, de hecho, de finales del XIX), se puede además contemplar una escultura desconcertante, la Maria Magdalena penitente de Donatello, artista también del Quattrocento. Digo desconcertante porque nuestra primera impresión al verla fue que pertenecía a exposición itinerante de algún artista contemporáneo, tal es la "modernidad" y fuerza de esta figura inigualable. 

    Por supuesto el Museo dell'Opera del Duomo, no es el único museo cuya visita es obligada en Florencia. Quizás el más conocido son las 
Galleria degli Uffizi, que no es que hubiera otra familia rival a los Médici que se llamara así sino que "Uffizi" significa "oficinas" y es que se trata de un edificio originalmente pensado para albergar la tropa de notarios, escribanos y demás funcionarios encargados de dar servicio a la brutal actividad comercial de esta ciudad. Fue construida por Giorgio Vasari, uno de los tipos que decoraron la cúpula del Duomo, en el siglo XVI, bajo órdenes del amigo Cosme, esto es, Cosme I de Médici, Gran Duque de la Toscana (la mayoría de los Médici famosos fueron señores de esta región italiana, con el título de duque) . 


    
La visita a este museo y el consiguiente "apoquinamiento" de 30 euritos (se recomienda el uso de la web oficial para la compra de las entradas y dejarse de experimentos) no sólo merece la pena por admirar los innumerables tesoros pictóricos que contiene sino por disfrutar el edificio en sí, así como las vistas que se obtienen desde el piso superior, como la imagen del Puente Vechio reflejado sobre las aguas del Arno, una imagen imborrable, sobre todo a la hora del atardecer. Por cierto que este mismo Vasari fue el que construyó el Corredor Vasariano pensado para que el señor duque pudiera ir desde su residencia del Palacio Pitti, al otro lado del río hasta sus dependencias de gobierno en las Uffizi sin mezclarse con el populacho. 

    Haría falta un blog aparte para describir la galería Uffizi, pero baste destacar, sin minusvalorar otras muchas y magistrales obras, los más que famosos cuadros de Botticelli y de Caravaggio. Del primero, además de la Alegoría de la Primavera (que como curiosidad diremos que no sólo es una maravilla del arte representativo sino que también es todo un tratado de botánica) uno no puede dejar de contemplar de cerca (si le dejan), el Nacimiento de Venus, de la que nos impresionaron la expresión melancólica de la diosa, tan enigmática en su inocencia como sugerente.  Y qué decir de la cabeza recién cortada de la Medusa de Caravaggio, una de las representaciones más poderosas del mito clásico de Perseo. Quizás haya sido necesario haber leído la historia del hijo de Zeus y de Dánae para entender (o tratar de entender) la expresión de la Medusa entre la vida y la muerte, con esa mirada magistralmente interpretada por el maestro, que parece querer decirlo todo justo antes de transportarse cum gemitu fugit hacia la nada.

Muchos van a Florencia con la idea preconcebida de ver el famoso David de Miguel Ángel, conservado en la Galleria de la Academia. Mi recomendación es que salvo mayor interés en el resto de las obras conservadas en este museo (destacar la exposición de instrumentos antiguos así como unos bocetos en piedra del mismo Miguel Ángel), no merece la pena pagar su entrada si sólo se quiere cumplir con la consigna de contemplar de cerca esta aclamada escultura. Quizás pueda uno conformarse con admirar la reproducción a escala real que situada frente al Palazzo Vechio, en la Piazza de la Signoria (Signoria con el sentido de "gobierno"), quizás uno de los lugares más espectaculares de la zona antigua de la ciudad. Podríamos etiquetar a este lugar como centro neurálgico de la Florencia histórica, donde se puede captar en solo vistazo el espíritu de la ciudad. No sólo se puede disfrutar (gratis) de la copia del David, si no de muchas otras reproducciones de esculturas famosas, colocadas con estilo bajo el techo de la Loggia del Lanzi (Loggia en el sentido de pórtico o galería). Es también un buen lugar para empezar a perderse en las viejas calles de Florencia, con ese encanto característico italiano, tan costumbrista como eterno.

    Desde la Piazza de la Signoria se puede caminar hacia el sur en dirección al río, la Galeria degli Uffizi y el Ponte Vechio, hacia el norte en dirección hacia la Piazza della Repubblica o hacia el este para visitar la zona de la Basilica de la Santa Croce. Dicho sea a modo de paréntesis, uno de los detalles que me llamaron la atención del centro histórico de Florencia es que se ajusta bastante bien al modelo de cuadrícula, algo que contrasta con otros centros históricos medievales como el Sevilla, Toledo, Carcasona o Praga. Y es que Florencia no es una ciudad medieval, es una ciudad romana, fundada por romanos con estructura de urbe clásica, con sus vías rectilíneas organizadas en torno al Foro. 
     

    La Piazza y Basilica de la Santa Croce es otra de las visitas obligadas de la capital de la Toscana, no sólo porque se trata de una extraordinaria y vistosa construcción con orígenes de finales siglo XIII, sino porque alberga los mausoleos de grandes figuras históricas de la nación italiana, como Dante, Miguel Ángel, Galileo y Maquiavelo. Pero no fueron estos insignes personajes cuyas tumbas más me emocionaron, sino descubrir que aquí, en un rinconcito casi desapercibido descansan los restos del gran Enrico Fermi, uno de los padres de la física moderna. 

    La Santa Croce es el templo franciscano más grande del mundo y puede bien considerarse como un museo más que una iglesia, a pesar de la elegante fachada con la que domina la plaza del mismo nombre. 

    Desde la Piazza se puede caminar hacia la zona del barrio y Mercado de San Ambrosio, donde uno puede escaparse por un rato de la histeria del turismo masificado y acercarse a la cultura local (porque no hay nada mejor que la gastronomía para entender la cultura de un pueblo o nación). El mercado más visitado de Florencia (Mercato Centrale) se encuentra en las cercanías de la estación de tren de Santa Maria Novella, y es bastante espectacular como "escaparate" turístico. Sin embargo el mercado de San Ambrosio es más coqueto y auténtico. Tanto en el mercado como en los alrededores se puede comer sabroso y barato, al tiempo que se respira el ambiente local. 

    Y poco más que contar salvo recomendar la visita a la antigua Farmacia de Santa Maria Novella, también en la cercanías de la estación de tren, y que quizás deba su popularidad entre españoles a que su visita es gratis, pero no por ello resulta menos interesante, por ser una experiencia multisensorial, no sólo visual sino táctil y sobre todo olfativa, fruto de siglos de tradición cosmética. Nos quedó subir a la colina del Piazzale Michelangelo, al otro lado del río, y desde donde puede contemplarse la ciudad desde una cierta altura, con su famoso skyline, y agarrar el bus número 7 hacia Fiesole, pequeña población de interés histórico y arqueológico encaramada sobre una de las colinas que rodean a Florencia (sí, Florencia también está rodeada de colinas, aunque creo que no son siete...)

    En resumen, los fieles de la religión musulmana han de peregrinar a La Meca alguna vez en la vida, pero los creyentes en la capacidad del ser humano para crear belleza infinita y arte imperecedero habrían de hacer lo propio con esta refinada ciudad italiana. 

Y un pequeño apunte sobre Pisa

    La mayoría de los turistas de clase media que quieren viajar a Florencia descubren rápidamente que volar al aeropuerto de Florencia es muy caro. Afortunadamente existe un aeropuerto cercano (a una hora larga en tren de Florencia), de precios asequibles, y que además se encuentra situado a un paso del centro de otra bella ciudad toscana famosa por esa torre que todos hemos oído hablar...

    Pisa es un ciudad pequeña y coqueta, muy manejable para su visita. Tiene dos almas, aquella que orbita en torno la popular Torre Prendente, en la Piazza dei Miracoli (Plaza de los Milagros), atestada de turistas y de historia, y el resto de la ciudad histórica, con un ambiente popular y relajado. La Plaza de los Milagros es en verdad una estampa única en el mundo, no sólo por la conocida torre inclinada, sino por el Duomo, el Battisterio de San Giovanni (más grande que el de Florencia, ojo) y el Campo Santo. Muy recomendable fijarse en los respectivos púlpitos de Pisano padre (en el batisterio, de mediados del siglo XIII) y el de Pisano hijo (en la catedral) y cómo comprobar que el padre ha sido superado (con creces) por el hijo.

    Una de las cosas buenas de Pisa es que como todos los turistas se van al mismo sitio, dejan el resto de la ciudad para la gente local y para todos aquellos que desean saborearla sin prisas y sin agobios. Muy bonito el paseo por la vera del río Arno (sí, el mismo que pasa por Florencia), la visita a la iglesia de Santa María della Spina (la "spina" es una reliquia de la corona de Jesucristo) y el mural Tuttomondo, en la Piazza de Vittorio Emanuelle. 

   
En resumen, visitar Pisa es también inexcusable, siempre y cuando no os hagáis la dichosa foto sujetando la torre...









    









martes, 23 de agosto de 2022

Ajuste de cuentas: capítulo final

(andanzas y matanzas de un grupo de sicarios por el Pirineo catalán y la Costa Brava)

Juan A. Anta, Agosto de 2022 



Capítulo 4: Todos los hombres, cuando llega el momento, ponen cara de póker

Monsieur L'Orange y The Black Lady aguardan agitados en el lobby del hotel. En plena temporada alta, bullía de turistas y empleados corriendo de un lado a otro. El ambiente era húmedo y cálido. El sonido apagado del tráfico se filtraba rítmicamente a través de la puerta giratoria del hotel, que no paraba de girar escupiendo y expulsando personas de aire sabatino y anónimo. Supuestamente alguna o algunas de ellas serían las encargadas de buscarlos a la hora convenida. Pidieron discreción y por eso les citaron allí. Y no era cuestión de llevarles la contraria. Nerviosos, cada uno de ellos recordaba la visita al banco de Andorra para recoger el pago, la entrega del arma homicida en Campdevànol o la visita al casino de Cadaqués. Todos esos momentos parecían ahora resbalarse por sus mentes "como lágrimas en la lluvia".

Juanma de incógnito en Andorra

The Black Lady saliendo de alguna de sus misteriosas citas


The Shining Joker en el casino de Cadaqués

Icy smile tras recibir su "regalo" en Campdevànol



    Poco antes de las ocho de la tarde una limusina aparca justo enfrente del hotel. Dos tipos con gafas oscuras y trajes de Armani descienden de ella y quedan parados frente a la puerta giratoria. Uno de ellos, rubio y estirado, les observa con intensidad. El otro, moreno, más rechoncho y fornido, mira de un lado a otro, como si comprobara que todo está en orden.

    - Creo que son ellos - dice Darío
   
    Silvia guarda su iphone en el bolso y se encamina hacia ellos con paso decidido. Se ha puesto sus mejores galas, un vestido negro ajustado y unos zapatos rojos de tacón alto. Sonríe enigmáticamente mientras Darío la sigue unos pasos más atrás. Tras franquear la puerta del hotel el tipo rechoncho les abre la puerta trasera de la limusina, en clara señal de que debían entrar inmediatamente.

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El yate de Dimitri


    Juanma se queda por unos momentos sin habla. Tras meses fantaseando con ella, estaba deslumbrante, más allá de toda imaginación. 

    Ella se acerca y le da un beso en la mejilla, mientras mira de reojo. Está inquieta y se le nota.

    - ¿Por qué no dijiste que venías? Me la estoy jugando por verte aquí... afortunadamente tiene partida... 
    - Lo sé - acierta a decir Juanma
    - ¿Cómo? - responde ella dándole un ligero empujón - ¿a qué juegas, Juanma?
    - Te lo cuento luego... ¿vienes?

    Por unos instantes The Landing Vulture vuelve a sus fueros, confiado y relajado al lado de la única mujer que había conseguido hacerle un agujero en su corazón de hierro. Trata de darle la mano pero ella le rechaza asustada. 

    - Ahora no...Ven.. por aquí...

    
Una apartada cala en el cabo de Creus, el escondite de amor de Irina y Juanma


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    - No nos dijeron que fuera a ser en un yate... - protesta The Black Lady a los oídos de Darío
    - Tranquila - replica él - aquí no hay dormitorio ni camas. Tendrá que llevarle al hotel antes o después

    Transcurre un tiempo excesivamente largo. Sentados frente a la mesa de póker, Darío se entretiene jugando con la baraja, haciendo danzar a los naipes entre sus habilidosos dedos. Silvia se agita levemente. El suave balancear del barco tiende a adormecerla contra su voluntad, como si fuera un narcótico. 

    Finalmente escuchan un suave alboroto en el exterior. Sonido de remos y leves chapoteos parecen indicar que un bote se ha aproximado y amarrado al yate. El sonido de pasos sobre la cubierta les pone en alerta. Tras unos segundos la puerta del compartimento se abre de par en par.

    - ¡Hostias! - grita Darío - ¿qué haces tú aquí?
    - Hacen falta cuatro jugadores para una partida de mus, ¿no es así? - contesta El Pétreo, con la cara más pétrea que nunca.

    Silvia le observa sin comprender nada.

    - Pero... ¿no era de póker?
    - Cambio de planes
    - ¿Y Sonia? ¿Y Miguel?
    - En sus puestos, todo va conforme a lo previsto... menos lo del mus, pero eso no es un problema. 

    The shining joker manipula los naipes con fruición. Esta deseoso por empezar. Juanola le calma depositando una mano en su hombro.

    - Tú harás pareja con Silvia. - le dice - Yo estaré en el equipo contrario
    - ¿Y Dimitri? ¿cuándo llega?
    - En realidad está muy cerca...


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 Miguel "Icy Smile" en el monasterio de Ripoll


    Miguel sirve copas en el lobby del hotel. Fue fácil introducirse con la ayuda de Sonia. La placa de una Guardia Civil de paisano abre muchas puertas. El gerente, alarmado por tener un capo de la mafia alojado en el hotel, les da todo lo que piden, un uniforme de camarero para él, y una identificación para ella. 

    Pasadas las 11 de la noche, y mientras se hacía pasar por recepcionista, la sargento se percata de la presencia de un hombre calvo y con gafas mirándola intensamente desde la otra esquina del lobby. Es alto y corpulento. Ella mira a Miguel, haciendo una seña hacia el individuo. Miguel también se percata de su presencia y lo observa con detenimiento. Lo cierto es que le resulta conocido.... pero, ¡no!, no puede ser él...

                            

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Las pasiones de Juanma en el cabo de Creus

- Tenemos que irnos ya... - dice Irina

- No. Todavía no... - contesta el Clisques agarrándola del brazo

- Es tarde, me va a echar de menos... es peligroso....

- Tranquila todo ira bien, pero es mejor que...

    De repente todo se vuelve negro. Alguien lo ha agarrado por detrás y puesto un saco en su cabeza. Mientras forcejea escucha el grito ahogado de Irina. Un golpe seco le hace caer de rodillas aullando de dolor. Mil pensamientos se mezclan atropelladamente, tratando de comprender lo que está pasando. Finalmente siente que la consciencia le abandona poco a poco, como si su mente ya se hubiera rendido por él.

                                                                   

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Silvia disfrutando de la lluvia en Cadaqués

   
 - Bueno, ¡ya está bien! - clama The Black Lady levantándose - aquí no hay partida ni rastro de Dimitri...
 - ¡chusss! - interviene Darío haciéndola sentar de nuevo.

     Se escuchan de nuevo sonidos en la cubierta. Esta vez son dos personas, arrastrando lo que parece un pesado fardo. Darío y Silvia miran a Juanola, que les hace una señal de calma. Al cabo de un instante se abre la puerta de par en par y aparece el mismo rubio estirado que les recogió en el hotel.

    - ¡ Regalo de Dimitri! - exclama con una amplia sonrisa mientras introduce con ayuda de su secuaz un enorme saco blanco en el que dos personas parecen agitarse dentro.

    El tipo rechoncho saca un enorme cuchillo y avanza hacia el saco con una mueca sádica

    - ¡No! - salta Silvia. Pero es demasiado tarde. El tipo ha rajado de arriba a abajo el saco mostrando dos personas atadas la una otra y balbuceando a través de sus respectivas mordazas. Una de ellas es una bella joven del Este, embozada en un traje de fiesta. El otro, es un sorprendido Juanma.

    Darío y Silvia los observan enmudecidos. Los dos matones miran a Juanola, que parece hacerles una imperceptible señal.

    - ¡Bye! - dice el rubio, mientras sale apresuradamente por la puerta en compañía del otro. 

    Darío se acerca a ellos y les quita las mordazas. The Landing Vulture trata de asimilar la situación y mira a su alrededor, depositando su mirada por turnos en Darío, Silvia y Juanola. Su mirada inquisitiva trata de localizar a Dimitri en la estancia, o algo que le informe de su paradero, o de sus intenciones.

    - ¿Cómo ha podido saberlo? - pregunta volviendo su cabeza hacia Irina. Ella esquiva su mirada y hace un gesto hacia Juanola.

    - Juanma - responde él mientras saca su teléfono móvil - creo que tienes que dejar de trabajar para Salvatore. 

                            

    **************

Juanma, Miguel y Sonia tratando de comprender el mundo.


    . ¿Si? - dice Miguel contestando la llamada. Escucha por unos instantes en silencio. Se dirige hacia la recepción, donde la Sargento Villanueva sigue atendiendo clientes con una sonrisa.

    - Tenemos que irnos - le espeta - Dimitri no va a a venir

    Ambos salen con prisas del hotel. El hombre alto y calvo sigue allí, en la puerta. Les observa irse con inquietud. Parece una interrogación andante.

    **************



- ¿Sonia?
- ¿Sí?
- Tengo que confesarte algo. 
- A ver...
- No soy quien tú crees. Al menos no soy todo lo que crees.
- Me estás asustando...
- Sonia... ¿hasta donde llegaría tu compromiso con la Guardia Civil? ¿Por qué te llaman la Comendadora?
- Vamos a ver... ¿qué está pasando aquí?
- Contesta... ¿cuánto te importo?
- Mucho... pero...
- La química se puede usar para muchas cosas... ¿nunca te has preguntado por qué me llaman Juanola?
- No me estarás diciendo que... que... 
- Cuando salgo de la Universidad creo muchas cosas, la química es adictiva... es poderosa.... ¿no has sospechado al ver pasar el tiempo y que Dimitri no aparecía?
- ¡Juan!, ¡no me digas que trabajas para Dimitri!
- No. Yo soy Dimitri.


    **************

Los ex-sicarios de Salvatore vuelven a Sevilla


    Los sicarios de Salvatore ya no son sicarios de Salvatore. Ni siquiera son sicarios. Juanola-Dimitri se lo ha contado todo mientras les invitaba a un helado de chocolate y avellana al lado del Mediterráneo. Y también les ha recompensado generosamente. Y no solo con dinero. El hampa ya no es como antes, ahora todo se cuece mucho más alto. La Universidad es la tapadera perfecta. El Ministerio gestiona todos los pedidos. Gente como Salvatore tiene los días contados.    

    Tras siete días de andanzas por el Pirineo y la Costa Brava, ellos vuelven a Sevilla con la memoria llena de experiencias. La vida siempre da muchas vueltas, con sorpresas apareciendo en cada inesperado instante, en cada insospechado lugar, en un mensaje de Whatsapp, en un restaurante de Viella, a través de un cuchillo servido por un afable camarero de un pueblo de la Garrocha. Pero a pesar de sus recovecos y torbellinos la vida hay que saborearla al momento, al lado del mar o subiendo una montaña, unido a los que aprecias y en compañía de los que quieres.

    Inmersos en estos pensamientos, ellos atraviesan finalmente las puertas de la sala de llegadas del aeropuerto de Sevilla. Un hombre corpulento, calvo y con gafas, el mismo que expiaba a Miguel y Sonia en la Costa Brava, parece estar esperándoles.

    - ¿Qué os creíais? - dice mitad enojado, mitad guasón - ¿que os ibáis a ir de viaje sin que yo me enterara?

   



domingo, 26 de diciembre de 2021

Ajuste de cuetas: Capítulo 3

  

Ajuste de cuentas: Capítulo 3

(andanzas y matanzas de un grupo de sicarios por el Pirineo catalán y la Costa Brava)

Juan A. Anta, Agosto de 2021








Capítulo 3: Aigüestortes significa "aguas tortuosas"...

"Sed discretos, sobre todo, y por encima de todo discretos, per tutto, per favore y si para eso tenéis que andar más de 20 km por la montaña y ascender más de 1100 mts. de desnivel acumulado, pues lo hacéis. Andai" - Salvatore Domenzzo - Estepona: julio de 2020.

La vida del sicario es un vida dura, muy dura. No es la típica estampa de lujo y emociones a lo James Bond, con coches último modelo acompañado de bellas y seductoras féminas. Ello solo ocurre en las películas de la Metro. La realidad es mucho más prosaica. Y en esta realidad particular a nuestro avezado grupo le toca esperar todo un día, nada más y nada menos que 24 horas seguidas, sin levantar sospechas. 

- Visitaremos el Parque Nacional de Aigüestortes - sentencia "El pétreo"
- Aiguess... qué?
- Aigüestortes
- Qué significa "aigüestortes"?
- "Aguas tortuosas" en catalán
- Ya empezamos... - suspira Juanma

El 10 de agosto amanece con un cielo azul y libre de nubes, anunciado un día espectacular. Nuestro grupo de sicarios se adentra con su Rodius negro en el valle de Espot, decidido a fundirse con centenares, con miles de senderistas dispuestos a explorar unos de los parajes más pintorescos y salvajes de la vertiente sur del Pirineo.

- Ya sabéis - comenta Juanola nada más bajarse del vehículo - tenemos que hacernos pasar por senderistas...

Tras una primera subida de aproximadamente 90 minutos desde el aparcamiento la expedición sevillana llega al Lago de San Mauricio, uno de los "Estanys" (pronunciado "estains" en catalán) más famosos de Cataluña. 


Las montañas de Aigüestortes reflejadas en las límpidas aguas del Estany Sant Maurici, centro neurálgico del Parque Nacional. 


Se trata de un lugar de belleza cinematográfica, de esos que impresionan mires donde mires y que pide foto cada dos segundos. La ruta típica continúa dejando el lago a la izquierda y ascendiendo con dificultad creciente hacia las profundidades del parque. A mitad de ascenso es posible asomarse al lago y admirar la impresionante mole pétrea de Les Encantats, emblemático símbolo de Parque. 


Grupo de senderistas sevillanos con Els Encantats y el Estany Sant Maurici al fondo. (En realidad no son senderistas... de izquierda a derecha: la sargento Villanueva, "the Shining Joker", "the Black Lady", "el Alquimista", el "Clisques" y "Icy smile".)

Un poco más arriba, y a unos 5 kilómetros del inicio de la ruta, el camino se empina, flanqueando la cascada de Ratera, que baja desde el lago del mismo nombre. Allí Juanma, que se toma su papel de senderista muy en serio, se adentra hasta el mismo borde del torrente. El terreno es escarpado y resbaladizo, pero el ambiente húmedo y voluptuoso compensa todos los esfuerzos. 


Juanma observa inquisitivo el panorama en la cascada de Ratera, mientras Miguel hace honor a su sobrenombre. 

El paisaje cambia cuando uno supera la pendiente y se adentra en la semiplanicie donde descansa el Estany de Ratera. El terreno pasa a ser de alta montaña, la arboleda tupida empieza a escasear y la roca desnuda cobra protagonismo. La temperatura sube y el sol empieza a castigar con fuerza. Tiempo para un pequeño descanso y un refrigerio, instantes durante los cuales, todo ellos, extasiados por la belleza que los rodea, casi olvidan para lo que vinieron al Pirineo...


"Icy smile", frente al Estany de Ratera, no olvida a lo que vino.


En el extremo final de la laguna de Ratera el sendero se bifurca: la ruta en realidad es un lazo, en cuyo nudo se encuentran. El grupo camina hacia el oeste, y tras ascender a una tercera laguna y bajo un calor sofocante, alcanzan el Refugio des Amitges, a casi 2350 mts. de altitud.

Agotadas, las chicas deciden quedarse allí. Juanma y Miguel quieren continuar más arriba, y visitar dos lagunas más. Monsieur L'Orange, castigado por una súbita pájara, duda. 

- ¿Cuándo vas a volver aquí, Darío? - le conmina Juanola - mira que te vas a arrepentir si no vienes...

Finalmente, los cuatro emprenden la etapa final del sendero, dejando a las chicas guardando las posición en el refugio. El camino, que en la práctica es muy corto, de no más de 30 o 45 minutos, resulta sorprendente y hipnótico. La sensación de placidez se incrementa por el hecho de que nadie más les acompaña: la bulliciosa "romería" de senderistas parece detenerse en el refugio, tomado por muchos como un falso final de etapa. 


Estany dels Barbs, a unos 20 minutos del Refugio des Amitges. 



    No es Yellowstone: camino desde el Estany des Barbs al Estany Amitges de Ratera. 

Tras almorzar en el refugio, llega el momento de volver. Aunque la bajada se antoja espectacular (cruzando bosques y bordeando de nuevo esos hermosos lagos de azules profundos) resulta a la postre agónica. El calor y los kilómetros hacen mella en las piernas de todos.

Llegados de nuevo al centro del lazo, se decide por estrecha mayoría bajar por la orilla oeste del San Mauricio. El paisaje es imponente, pero la pendiente pronunciada. El vértigo acecha a la sargento Villanueva, que desciende penosamente por los pedregales. El sereno silencio del lago asciende imponente desde el fondo del valle mientras el sol, juguetón, comienza a esconderse intermitente tras las cumbres. Todo ello hace que la sensación de fin de jornada invada al grupo demasiado pronto, cuando aún quedan casi cinco kilómetros de descenso.


Descenso desde el mirador del L'Estany. Les Encantats a la derecha.

Llegados de nuevo a la presa que cierra por su lado sur el Estany Sant Maurici, el grupo se detiene exhausto. La oscuridad empieza a invadirlo todo y los ánimos se oscurecen igualmente. Son ya 17 km de marcha y el parking donde se inició la marcha todavía resulta un destino demasiado lejano.


Nunca unas caras evidenciaron tanto: expresiones de cansancio y sonrisas forzadas. ¡Viva el montañismo!


Poco antes del inicio de la noche el grupo llega, renqueante, al final de la ruta. De nada sirven los mensajes animosos de Juanola alabando el paisaje, el camino y el esfuerzo realizado. Solo percibe el silencio refunfuñado de los demás. Tan solo un pensamiento domina las mentes de todos: pizza. Los sicarios de Salvatore solo quieren descansar y comer pizza. 

Por suerte, un par de horas más tarde, mientras observan las estrellas en la terraza del  apartamento de Esterri, 4 pizzas de tamaño familiar y cerveza en abundancia devuelven las fuerzas a esos cuatro hombretones y due donne que fueran enviados a la otra punta de la península para ejecutor un oscuro negocio. Negocio, que fue recordado fatalmente con un mensaje recibido justo al filo de la medianoche, un mensaje que les recuerda que lo que ese día habían vivido se trataba de solo un paréntesis en su particular viaje de aguas tortuosas:

""El pago lo tenéis en la sucursal central de la Banca Privada d'Andorra en Andorra la vieja. El código es FANTASMIK21 y está a nombre del Sr. Ortiz. No más tarde de las 15 horas. Cuidado con los inspectores de Hacienda. Andorra está infestada de ellos. Y aprovechad para echar gasolina que me salís muy caros. Buona Fortuna. Salvatore"

13 días en Japón (日本): ruta estándar y no tan estándar

Highlights del viaje: Calor que no por ser anunciado resulta abrasador Dimitri deja a un lado su calculada mesura y pierde los nervios Apot...